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Seguridad

¿Hace falta un antivirus? Sí, y cuál conviene

Por qué “yo no entro a páginas raras” dejó de alcanzar hace años, qué hace un antivirus que Windows solo no hace, y cómo instalar Avast sin que te llene la máquina de avisos.

¿Hace falta un antivirus? Sí, y cuál conviene

"Yo no entro a páginas raras." Es la frase que escucho siempre, y hace diez años alcanzaba. Hoy no, porque cambió de dónde viene el problema: ya casi no se agarra un virus por descuido evidente, se agarra por cosas que parecen normales.
Un currículum en Word que llega por mail. Un instalador bajado del primer resultado de Google en vez de la página oficial. Un pendrive que te pasa alguien. Una publicidad en un sitio legítimo que fue comprometido.

Qué te puede pasar, en concreto

Los virus de hoy no son los de antes, que arruinaban la máquina por diversión. Los de ahora buscan plata, y por eso son silenciosos:

  • Ransomware: te encripta todos los archivos y te pide un rescate para devolvértelos. Es el peor, y la única defensa real que existe son los backups.
  • Robo de contraseñas: se queda callado, mirando lo que escribís, y se lleva los accesos al home banking y al correo.
  • Minado: usa tu computadora para generar criptomonedas. No te roba nada, pero tenés la máquina al 100% todo el día, lenta y caliente.
  • Fraude por correo: entra a tu casilla y les escribe a tus clientes desde tu propia dirección. Ese te cuesta la reputación, no solo la computadora.

¿No alcanza con el Windows Defender?

Va la respuesta honesta: el Defender que trae Windows es bastante bueno, mucho mejor que hace unos años, y para alguien muy cuidadoso puede alcanzar.

Lo que suma un antivirus dedicado es sobre todo tres cosas: detecta más rápido las amenazas nuevas —las que aparecieron hace horas—, revisa lo que pasa por el navegador antes de que llegue a la máquina, y avisa cuando entrás a un sitio que suplanta a un banco.

Si en la computadora hay trabajo, clientes o home banking, la diferencia justifica los diez minutos que lleva instalarlo.

Cuál: Avast en su versión gratuita

Para la mayoría recomiendo Avast en su versión gratis. Las razones son prácticas: detecta bien, está en castellano, no exige saber nada para usarlo, y la versión gratuita alcanza de sobra para una computadora personal o de un negocio chico. La paga agrega cosas que la mayoría no necesita.

Dos advertencias para que no te arrepientas:

Bajalo solo de avast.com. Buscar "descargar avast" en Google y hacer clic en el primer resultado es exactamente cómo se agarran los problemas: los instaladores falsos de antivirus son un clásico.

Prestá atención a las pantallas del instalador. Va a ofrecerte instalar su navegador, extensiones y la versión de prueba paga. Todo eso se puede rechazar y conviene rechazarlo. Y en las opciones de privacidad, desmarcá lo que diga compartir datos de uso o de navegación: no hace falta para que te proteja.

Después de instalarlo

Tres ajustes de una vez y te olvidás:

Bajale los avisos. Avast por defecto avisa bastante. En Menú → Configuración → General hay un modo silencioso que corta las notificaciones promocionales sin tocar la protección.

Programá un análisis completo por mes. La protección en tiempo real corre siempre, pero un análisis a fondo de vez en cuando encuentra cosas viejas.

Si después de instalarlo tu correo deja de funcionar en Outlook, no es casualidad: el análisis de correo se mete en la conexión cifrada y a veces la rompe. Se desactiva esa función puntual y el resto sigue protegiendo igual. Está explicado en la guía de configurar el correo en Outlook.

Lo que ningún antivirus te va a salvar

Esto es lo más importante de toda la guía, así que va al final para que quede: un antivirus reduce el riesgo, no lo elimina. Las amenazas nuevas siempre van un paso adelante de la detección.

Lo que de verdad te salva el día que algo pasa:
- Backups, y probados. Contra el ransomware es literalmente la única defensa que funciona.
- Windows actualizado. La mayoría de los ataques usan agujeros que ya tienen parche hace meses.
- Contraseñas distintas en cada sitio, sobre todo en el correo, que es la llave para recuperar todo lo demás.
- Desconfiar de los archivos adjuntos, aunque vengan de alguien conocido: si a esa persona la hackearon, el mail sale de su cuenta real.

Si querés, dejo la computadora revisada y protegida, con backups automáticos configurados. Es lo que hago en los planes de mantenimiento, y también lo hago suelto por una vez.

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